Frecuentemente, caemos en la trampa de las dietas milagrosas creyendo que son el numero ganador de la lotería que te llevará directamente hacia el peso ideal. Si tales regímenes realmente cumplieran sus promesas, las estadísticas de sobrepeso no serían tan alarmantes en numerosos países.
La realidad es que vivir bajo la sombra de la restricción y el autocastigo, aplicando métodos que no podemos sostener a largo plazo, nos conduce a resultados totalmente contraproducentes.
Las dietas de moda, como la cetogénica, la baja en carbohidratos o la dieta Dunkan, abundan. Pero, ¿por qué suelen fracasar? ¿Cómo reacciona nuestro organismo ante ellas?
Nuestro cuerpo no opera según las tendencias. Seguir un régimen alimenticio que en realidad te desagrada y que además te va a resultar insostenible en el tiempo, solo conduce al punto de partida o, peor aún, a una situación más desfavorable.
Contrario a lo que se piensa, someterse a pasar hambre no garantiza la pérdida de peso. De hecho, nuestro organismo, diseñado para sobrevivir, optará por almacenar la mayor cantidad de energía posible ante la percepción de escasez, incrementando el estrés metabólico y afectando sistemas críticos como el inmunológico, el nervioso y el endocrino.
El cortisol, conocido como la hormona del almacenamiento de grasa, y la insulina, que promueve la acumulación de grasa en el tejido adiposo, son solo algunos ejemplos de cómo el estrés puede desencadenar un aumento de peso, junto con alteraciones en otras hormonas.
Por lo tanto, ¿cuál es el sentido de iniciar una dieta restrictiva que solo generará estrés y resultados temporales? Es mucho más beneficioso educarse en nutrición de manera responsable y progresiva, adoptando cambios de hábitos sostenibles.
Te voy a poner un ejemplo del efecto rebote:
Ahora imagina, tras abandonar esa dieta tan restrictiva, los once kilos que perdiste regresan eventualmente.
¿Cómo volvieron? ¿Fue acaso a través del ejercicio o retomando viejos hábitos alimenticios?
En su gran mayoría, este peso se recobra por la forma en que volvemos a comer. Entonces, veámoslo más detalladamente:
- Respecto al agua, esos 3-4 kilos que se habían ido, vuelven.
- Los 5-6 kilos de grasa, regresan simplemente porque volviste a tus patrones alimenticios anteriores.
- Pero, ¿qué pasa con esos dos kilos de músculo que perdiste?
Esos valiosos dos kilos de masa muscular que se esfumaron con la dieta, han sido reemplazados por grasa.
Así que al final, los diez kilos que vuelves a recuperar se componen de tres kilos de agua y siete u ocho de grasa, alterando la composición corporal y posiblemente tu bienestar general.
Es muy común en dietas extremadamente restrictivas perder inicialmente más agua y masa muscular que grasa, y al abandonar estas dietas, recuperarás el peso perdido, principalmente, en forma de grasa, alterando así nuestra tu corporal y reduciendo tu metabolismo basal.
¿Qué efecto tiene sobre nuestro cuerpo?
La rapidez de nuestro metabolismo depende, en gran medida, de la masa muscular que tengas, ya que el músculo es el que quema la energía. A mayor masa muscular mayor quema de calorías, por esto es tan importante no perder músculo y al contrario hacer lo posible, a través de ejercicios de fuerza para generarlo.
Cuanta más masa muscular tengas, mayor será tu gasto metabólico basal, es decir, la energía que utiliza tu cuerpo para sobrevivir.
Por el contrario, la grasa no quema calorías, es prácticamente inerte, con lo cual, cuanto mayor sea tu porcentaje de grasa, menor será tu gasto metabólico basal. O sea es como meterse en un bucle del que te gustaría salir y no sabes que te está pasando.
Como consecuencia de las subidas y bajadas de peso que a nivel celular se reflejan en la pérdida de masa muscular, con el paso de los años comenzarás a tener un cuerpo con mayor porcentaje de grasa y menor porcentaje de músculo, por lo que cada vez quemarás menos calorías y comer solo una patata frita ya hará subir tu báscula.
Como consecuencia del cambio en la composición corporal y el menor requerimiento energético, producto de un menor porcentaje de masa muscular, necesitarás consumir cada vez menos calorías para mantenerte: En términos de calorías, esto significa que tendrás la sensación, mejor dicho evidenciarás en ti que pese a que comes lo mismo que antes, engordarás más fácilmente.
Por lo que a la siguiente dieta que hagas te va a costar aún más perder varios kilos, que antes aun perdías con cierta rapidez y facilidad y ahora ya no!! esto te desanimará y entonces abandonarás antes esta dieta y ya tendrás acumulados los kilos anteriores más los que vayas acumulando debido a que no has cambiado tu alimentación ni has incorporado otros hábitos saludables y, como consecuencia, bajará tu autoestima, sentirás que no puedes, te sentirás culpable, te verás fea y te sentirás desagradable en tu cuerpo y lo peor es que sentirás que estás en una cárcel de la que no sabes cómo salir e incomprendida, muy incomprendida porque principalmente, ni tu misma sabrás lo que te está pasando.
Entonces, ¿cómo evitar el efecto rebote y lograr un peso saludable de forma duradera? La clave está en rechazar las dietas restrictivas a favor de un enfoque más holístico y personalizado hacia la nutrición.
Antes de ponerte a dieta, te propongo que consideres estos criterios para seleccionar un camino nutritivo sostenible:
- ¿Es este un cambio que puedo sostener de por vida?
- ¿Implica esfuerzo y sacrificio excesivos?
- ¿Afectará mi vida social o podré disfrutar de salidas y eventos sin restricciones?
Es importante introducir cambios gradualmente, hacerlo así le permitirá a tu cuerpo adaptarse sin generar estrés ni alteraciones metabólicas y aprender a optar por un estilo de vida saludable que se alinee con tus valores personales y te brinde tranquilidad, esto es esencial.
Con lo cual, ¿para qué comenzar una dieta, pasar hambre y estresarnos por unas semanas si luego volverás a lo de antes?
Así que como conclusión te diré que está comprobado que para alcanzar un peso saludable, sin dietas restrictivas, es crucial comprender y aplicar los principios de una nutrición equilibrada, centrada en los macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) y promoviendo una alimentación variada y sin prohibiciones. Aprende a combinar los alimentos que te gustan y como incorporar algún capricho que te apetezca sin que se vea alterado todo tu plan nutricional o se desbalancee tu peso.
El programa ‘Tu Vida Plena’ te ofrece una perspectiva sencilla y práctica para adoptar una nutrición equilibrada, permitiéndote que como persona individual que eres se personalice tu alimentación de acuerdo con tus preferencias, garantizando así una mayor adherencia a largo plazo, o sea, que te sea sencillo de seguir porque sabes que vas a poder seguir disfrutando de lo que te gusta.
Espero que este enfoque renovado te inspire a repensar la manera en que abordas la nutrición y tu bienestar. Me encantará conocer tus impresiones en los comentarios.
Te mando un fuerte abrazo,
Susanna Vida Plena








